El género de terror se ha revitalizado en 2026 con filmes como Obsesión y Hokum, siendo uno de los puntales de aquel fenómeno la película Backrooms: Sin Salida. La mejor noticia de todo aquello es el poder comprobar que los directores detrás de estas obras saben de cine, de aquellas propuestas visuales que fueron clave en la década de los años 60, 70, 80 y 90. Tienen cinefilia en el cuerpo, lo que se agradece, a la vez que han sido capaces de otorgar a sus filmes un estilo propio conectando de paso con los intereses de las nuevas audiencias.
En Backrooms: Sin Salida, y con tan sólo 21 años, el cineasta y youtuber Kane Parsons adaptó su corto The Backrooms a la gran pantalla, el cual ya había provocado la atención de usuarios en las redes sociales en 2022. El mencionado corto de más de nueve minutos es parte de la tendencia de los creepypastas, es decir historias cortas de terror sobre mitos y leyendas que usualmente se originan en las redes sociales. Sus orígenes está en el boca en boca y en The Backrooms se presenta como la historia de un muchacho que descubre un lugar de interminables oficinas y laberintos. Recuerdo haber visto dicho material hace algunos años, el cual después fue adaptado por otras personas y en diversos formatos, incluido videojuegos. La sensación ante este tipo de productos siempre fue de perplejidad y, sobre todo, de incomodidad, casi como si lo visto me conectara con una especie de miedo irracional hacia los espacios encerrados como si se tratase de una dimensión paralela repleta de interrogantes y también de seres extraños.
Backrooms: Sin Salida en esencia es lo mismo, pero esta vez con un mayor presupuesto, tiempo y recursos, además de reconocidos intérpretes. Lo que se destaca en este filme es su originalidad sin tener la necesidad de entregar demasiadas respuestas, un canon común dentro de la industria hollywodense. Por ello, no es de extrañar que un estudio como A24 se atreviese a hacer algo distinto con esta propuesta, posicionándose como uno de los pocos bastiones para la originalidad cinematográfica y que a lo largo de su existencia siempre se ha destacado por la entrega de propuestas visuales con contenido y más cercana al cine de autor (Todo a la vez en Todas Partes, Hereditary, The Witch y Ex Machina por nombrar algunas de sus producciones).

En Backrooms: Sin Salida el siempre cumplidor y poco reconocido actor Chiwetel Ejiofor interpreta a Clark, un hombre con rabia, separado y en un permanente estado de frustración. Su psiquiatra es la Doctora Mary Kline interpretada por Renate Reinsve, actriz noruega ultra galardonada por la notable Valor Sentimental y que comienza a dar sus primeros pasos en Hollywood. Clark tiene un negocio de muebles poco exitoso y en medio de una noche descubre que misteriosamente puede atravesar una pared que lo conduce a un mundo de paredes amarillas e interminables habitaciones y pisos. Aquel mundo bien podría ser una representación de los miedos y furia de su subconsciente, si bien es real y genuino, a la vez que es objeto de observación por otras personas. Más allá de la trama en curso, lo que otorga toda su originalidad a Backrooms: Sin Salida es la incomodidad de sus imágenes. El filme transmite momentos que buscan desconcertar al espectador y lo logra. Todo es casi surreal dando paso a una imposibilidad que parece más real y horripilante que la cotidianeidad del mundo moderno. Todo es ambiguo y sin explicación, dejando al espectador un rol activo, casi como si se tratase de un protagonista más de lo que vemos en pantalla. Debo decir que las imágenes del filme me provocaron miedo y mucha perplejidad, pareciéndose todo a una pesadilla totalmente lúcida de la cual es poco probable escapar. También ayuda a aquel propósito el hecho que los protagonistas no sean tan conocidos, lo que impide distraernos. Aquí no hay héroes, sino más bien personas que entran a un lugar sin casi ninguna salida.
Backrooms: Sin Salida se presenta como una nueva forma de conectar a las audiencias con el terror en un contexto que bien podría ser asimilado como un primo lejano del fenómeno psicosocial de El Proyecto de la bruja de Blair en 1999. Recordé cuando vi aquel filme y cómo sus directores literalmente jugaron con la audiencia sumando, incluso, documentales falsos sobre la historia que nos presentaba en formato found footage (metraje encontrado). Los cineastas Eduardo Sánchez y Daniel Myrick presentaron un nuevo paradigma en torno al horror cinematográfico. Sin embargo, y luego del abrumador éxito, se perdieron en medio de otros productos audiovisuales totalmente deficientes. Espero con toda mi alma que Kane Parsons no corra la misma suerte y que, con el tiempo, pueda posicionarse como un autor dentro del género de terror. Por lo menos, con Backrooms: Sin Salida el debut es muy prometedor en beneficio de las audiencias y también para uno de los géneros cinematográficos más queridos por los cinéfilos.
Título original: Backrooms / Director: Kane Parsons / Intérpretes: Chiwetel Ejiofor, Renate Reinsve, Mark Duplass, Finn Bennett, Lukita Maxwell y Robert Bobroczkyi / Año: 2026.




