Famoso DJ de la radio y la televisión, excéntrico, sin miedo al ridículo, venerado por distintos tipos de audiencias, cercano a Los Beatles y Los Rolling Stones, amigo íntimo de Margaret Thatcher, comunicador respetado por Diana de Gales y el entonces Príncipe Carlos; y también un alabado filántropo que contribuyó con millones de dólares a diversas iniciativas sociales. Todos estos elementos son parte de la vida pública de Jimmy Savile, quien hasta su fallecimiento en 2010 fue considerado un tesoro nacional de la sociedad británica. Sin embargo, detrás de las luces, la fama, los homenajes y la devoción sin límites se escondía un hombre que abusó sexualmente de cientos de personas, especialmente de niños y adolescentes.
El documental “Jimmy Savile: Una Historia de terror británica” del cineasta Rowan Deacon ahonda, por medio de dos capítulos, sobre un hombre que lo tuvo todo mientras abusaba en silencio y en las sombras de la confianza de muchos. A través de entrevistas y los gloriosos momentos que protagonizó Savile en sus programas de televisión “Top of the Pops” y “Jim´ll Fix It”, emitidos por la BBC, se exhiben aquellas cualidades que hicieron de un sujeto de cabellera blanca y adicto a los cigarros un verdadero rockstar de la cultura popular. El filme nos presenta sus inicios en la televisión y, en particular, su habilidad para conectar con la gente desde un lenguaje sencillo y directo. Para entender un poco más a este personaje, quizá lo podríamos emular a figuras locales como Don Francisco, es decir, aquellas celebridades que finalmente se desdibujan de quienes realmente son. Al final, se convierten en una extensión de los propios anhelos y frustraciones de los espectadores, y en contextos en torno a un sinfín de expectativas e ideas preconcebidas. Jimmy Savile se transformó en una caja de Pandora cuyo interior correspondía a las conductas más repudiables del ser humano.
Lo más interesante del documental es la fascinación, extrañeza y perplejidad que provoca Jimmy Savile en todos sus videos y momentos televisivos. Algo no calza desde los primeros minutos del documental. Nos preguntamos cómo alguien así de estrafalario llegó tan lejos, sin restricciones y cuestionamiento alguno. Sus intervenciones en entrevistas, que también se pueden encontrar en Youtube, resultan incomodas e incorrectas. En ocasiones se asomaba el monstruo casi como si éste quisiera ser descubierto desde una actitud burlona y arrogante. El documental de Netflix nos hace cuestionarnos la fama. Recuerdo una entrevista al actor Jean Reno, quien dijo que cuando uno es desconocido nadie te escucha, pero cuando se es famoso o célebre todos te escuchan y asienten. Es así como la fama se origina desde un contexto vacuo y casi febril. Durante años hubo rumores en torno a las conductas inapropiadas de Savile, pero su fama y sus contactos con policías de Scotland Yard disminuyeron los riesgos, la condena pública y el rechazo hacia un pederasta, quien se escondía detrás de acciones de voluntariado en hospitales, sólo para poner en marcha sus acciones más perversas.
En “Jimmy Savile: Una Historia de terror británica” presenciamos esta suerte de “elefante blanco” que creó toda una estructura mediática para llevar a cabo sus deseos. Es doloroso ver momentos del programa “Jim´ll Fix It”, en el cual Savile hacía realidad las fantasías de millones de niños, desde poder volar, conocer a un famoso o conducir un auto de carrera. Aquel programa y otros representaron para Savile toda una galería de posibles víctimas, siempre amparado por una fe cristiana malinterpretada de la cual creía tener un poco de redención. Una vez fallecido, Savile se salió con la suya recibiendo honores de todo un país con imitadores incluidos, además de medios de prensa que resaltaban su legado social y humano.
En la segunda parte del documental nos acercamos a su descenso, pero también a la fragilidad de un sistema de instituciones británicas poco preparadas para hacer frente a pedófilos y abusadores. Jimmy Savile, su condena y caída del trono, vio la luz gracias a los primeros pasos de las redes sociales. Es cierto que en éstas se dice mucho y a veces nada, pero la duda y las probabilidades estaban ahí a partir de muchos testimonios de hombres y mujeres que fueron manipulados. Imperios mediáticos como la BBC se resistieron a la innegable verdad, pero al final los hechos siempre son pesados, concretos y visibles. El daño de Jimmy Savile finalmente demostró el error de juicio de millones de televidentes, es decir, de cuando ya no somos capaces de discernir si estamos bailando con un santo o con el diablo.
“Jimmy Savile: Una Historia de terror británica” es un documental alucinante sobre el poder de la imagen, en especial cuando éste nos impide ver lo que tenemos por delante. A veces pienso en los falsos ídolos que surgen en los canales de televisión y en cómo nos apresuramos para catalogarlos como buenos o malos. Desde hace décadas vivimos en una sociedad que todavía se deja encandilar y a la que le falta una necesaria dosis de mesura para ser más perspicaces ante quienes nos rodean. En el pasado todos querían hablar de la grandiosidad de Jimmy Savile, si bien al final se convirtió en un símbolo repudiado y también un claro ejemplo de nuestra incompetencia. Dejamos entrar al lobo desde el televisor de nuestras casas y cuando nos dimos cuenta de ello el daño ya era irreparable.
Título original: “Jimmy Savile: Una Historia de terror británica” (“Jimmy Savile: A British Horror Story”) / Director: Rowan Deacon / Año: 2022.




