En 1960 se estrenó un filme en donde un grupo de niños tenía poderes que obligaban a los adultos a realizar diversos actos contra su voluntad. Era una clásico del género de ciencia ficción titulado Village of the Dammed del cineasta Wolf Rilla. Décadas más tarde, en 1984 y basada en una novela de Stephen King, se estrenaba la primera película de la franquicia Children of the Corn de Fritz Kiersch, en donde una pareja era asediada por menores de 18 años, los que pertenecían a una suerte de culto. La idea de niños contra la humanidad es parte de la historia narratológica del cine estadounidense, ya que no hay nada más perturbador que mostrar la maldad como algo inherente a la inocencia de menores. Es por ello que el filme La Hora de la Desaparición (Weapons), de Zach Cregger, se presenta como una bocanada de aire fresco en medio de la vorágine comercial y efectista del cine de hoy.
En La Hora de la Desaparición los niños, su inocencia, es utilizada por fuerzas oscuras que se vinculan con la magia negra y la hechicería, a la vez que también nos presenta una reflexión sobre la utilización de personas como armas letales. Lo anterior bien podría suceder desde una ideología, una campaña de marketing o la instrumentalización de los medios y la sociedad de consumo en general. Lo interesante de la propuesta de Cregger está en que nos deja perplejos como espectadores, conduciéndonos a través de un estado permanente de inquietud e incredulidad, un estilo ya profundizado en Barbarian, su anterior filme, y también en el estilo audiovisual de otros reconocidos directores como Ari Aster (Hereditary) y Osggod Perkins (Longlegs).
La Hora de la Desaparición tiene la osadía de conectar diversos relatos y puntos de vista, como si se tratase de un relato episódico o coral al estilo de Robert Altman (Short Cuts). Nos situamos desde la perspectiva de los padres, académicos y de la policía, pero también de una sociedad usualmente diseñada para buscar culpables evidentes, dejando de lado un sinfín de otras posibilidades que a veces son parte de nuestra realidad. Julia Garner interpreta a Justine, la profesora que de un día para otro extravió a casi la totalidad de los alumnos de su clase. Ante ella está Archer (Josh Brolin), el padre que busca un culpable y una respuesta racional. También tenemos un policía frustrado (Alden Ehrenreich) desde el abuso de poder; y un director de escuela (Benedict Wong) bienintencionado, pero cuya ingenuidad le impide ver otros puntos de vista. Pareciera ser que todos los adultos de La Hora de la Desaparición son inútiles producto de su dolor y de la burocracia de sus oficios.
Hay varios simbolismos en la propuesta audiovisual de Cregger y también una revelación sobre aquellas fuerzas ocultas que se sustentan en una violencia degenerativa, la que se aprecia con mayor fuerza en el excéntrico personaje de Gladys en el rostro y versatilidad de una sublime Amy Madigan. Dicha actriz, recordada por clásicos ochenteros como Calles de Fuego, El Campo de los Sueños y Twice in a Lifetime (filme por el cual fue nominada al Oscar como Mejor Actriz Secundaria), se luce en cada momento de La Hora de la Desaparición. Lo anterior, a través de un personaje monstruoso que arrastra sufrimiento, pero también una ausencia absoluta de cualquier tipo de empatía. Aunque siempre ha estado muy activa como intérprete, su rol de Gladys plantea la necesidad imperiosa de recuperar viejas glorias del cine de hace algunas décadas, aspecto que sin duda es un aporte para la credibilidad de las filmografías contemporáneas.
La Hora de la Desaparición es un filme que inquieta al espectador en todo momento. Destaca por mostrarnos imágenes realmente horripilantes en medio de escenarios y contextos tan comunes como un apacible pueblo de Estados Unidos. Estamos ante una historia que toma elementos del flautista de Hamelín, pero también ante una analogía sobre la violencia y de cómo ésta puede ser dirigida y manipulada desde cualquier tipo de audiencia, ya sea desde los adultos o los niños. Otro elemento a favor del filme es su final casi demencial, y en el persiste un incisivo humor negro, además de una alegoría sobre cómo la juventud puede convertirse en un depredador bestial y sin alma.
Título original: Weapons (La Hora de la Desaparición) / Director: Zach Cregger / Intérpretes: Julia Garner, Josh Brolin, Alden Ehrenreich, Scarlett Sher, Cary Christopher, Benedict Wong y Amy Madigan / Año: 2025.




