El cineasta mexicano Luis Mandoki realizó en los años 90 algunas conocidas incursiones en el cine estadounidense, desde éxitos de taquilla como Mensaje en una Botella, junto a Kevin Costner, Robin Wright y Paul Newman; y Cuando un Hombre Ama a una Mujer, con Meg Ryan y Andy García. También fue el responsable de la coproducción estadounidense-mexicana Gaby: A True Story sobre Gaby Brimmer, célebre escritora y activista, obra que le dio una nominación al Oscar como Mejor Actriz Secundaria a la artista argentina Norma Aleandro. En esta oportunidad me quiero detener en uno de los trabajos menos conocidos de Mandoki: White Palace, largometraje que usualmente se podía encontrar en las programaciones nocturnas de los canales de televisión abierta en Chile. White Palace (Pasión Otoñal o Pasión sin Barreras en su título en español) es la historia de Max Baron (James Spader), un exitoso publicista viudo y apesadumbrado que en una noche conoce a Nora Baker (Susan Sarandon), una camarera cuarentona que trabaja en el White Palace, un popular negocio de hamburguesas. Entre ambos comienza un intenso romance más allá de sus diferencias sociales y de edad.

Es curioso como esta película siempre se publicitó como un drama de corte sexual, lo que se puede apreciar en su póster y trailer. Sin embargo, y dejando de lado las acciones de los departamentos de marketing de Universal Pictures, el filme es en esencia una historia romántica en torno a la aceptación y el encuentro con aquellas personas que, sólo en ocasiones, nos devuelven a nuestra esencia. Susan Sarandon realiza uno de sus mejores roles, con esos hermosos ojos grandes que la caracteriza. A su lado está un James Spader que cuesta definir y siempre atribulado por sus obsesiones y penas. Se podría decir que Spader durante los años 80 interpretó al villano de turno y, posterior a Sexo, Mentiras y Video, se convirtió en un protagonista excéntrico, ambiguo y usualmente perturbador en torno al sexo y los juegos de poder. Basta con tener presente películas como Crash, La Secretaria, Malas Influencias y Dream Lover para comprender dicho punto. Ahora bien, en White Palace se muestra vulnerable gracias a la notable química con su coprotagonista.

White Palace construye sus pilares en el trabajo de sus actores y en la incompatibilidad evidente entre sus personajes, si bien son los mejores amantes. Nora es vulgar, insegura, genuina e impredecible, mientras que Max es un hombre pedante e inmaduro. A pesar de sus diferencias, el sexo, las caricias y también la muerte que circunda en sus respectivos pasados; son los elementos que los unen. La autenticidad de cada uno surge desde las sábanas en torno a una relación madura y en donde la diferencia es lo atractivo. Desde otro punto de vista, como espectadores somos testigos del amor que surge entre dos personas de edades diferentes. Los hombres nos sentimos representados a partir de aquellas historias con mujeres mayores, es decir, aquel objeto del deseo que solía manifestarse cuando teníamos 20 años. Es el misterio de la mujer mayor, independiente y segura de sí misma y de su cuerpo, siempre dispuesta a enseñar lo prohibido con exaltación y mucha pasión. Desde la visión de las mujeres, tenemos la imagen de un joven que necesita ser cobijado, comprendido y aceptado.

Me gusta pensar que White Palace va un paso más allá de filmes románticos como Cuando Harry Conoció a Sally y Joe Versus El Volcán, ambas con Meg Ryan. Otro antecedente no menor es que posterior a White Palace emergió con fuerza el thriller erótico principalmente de la mano del guionista Joe Eszterhas con Bajos Instintos, Sliver y Jade, lo que evitó el desarrollo de historias sobre un amor maduro entre un hombre y una mujer. Por ello, considero que White Palace se presenta como una propuesta de historia para audiencias maduras, con evidente romanticismo y también generosa piel e intensidad.

Cada vez que veo White Palace descubro nuevos elementos, a la vez que valoro el talento como cineasta del mexicano Luis Mandoki, que cuando estaba inspirado lograba sacar otras aristas interpretativas de sus actores. White Palace es un filme para redescubrir de los años 90, con aquella estética burguesa y también deslavada de Estados Unidos. Estamos ante un filme interesante desde la perspectiva de la filmografía de James Spader y de la siempre cumplidora y femme fatale que es Susan Sarandon.

Título original: White Palace (también conocida como Pasión Otoñal y Pasión sin Barreras) / Director: Luis Mandoki / Intérpretes: James Spader, Susan Sarandon, Jason Alexander, Kathy Bates y Eileen Brennan / Año: 1990.