Es difícil saber si Jordan Peele se convertirá o no en uno de los nuevos referentes del cine de terror. No me atrevería a realizar dicho comentario porque ya sabemos lo que sucedió con M. Night Shyamalan, quien con Viejos pudo recuperarse después de más de una década de sequía creativa. A Shyamalan lo inflaron demasiado, tanto críticos como espectadores. Muchos de sus filmes me han parecido alucinantes (Señales y El Sexto Sentido). Sin embargo, en su cine no ha habido continuidad, incluso como autor. Pero Jordan Peele es un caso distinto. Se podría decir que su ascenso ha sido más discreto, si bien ha tenido una exposición relevante en torno a su labor como productor, característica demostrada en el revival de The Twilight Zone.

Al igual que Shyamalan, Peele también suele escribir los guiones de las películas que ha dirigido. En su cine podemos encontrar evidentes influencias del cine de John Carpenter (la presencia del actor Keith David en su última película es un ejemplo evidente de ello), así como el análisis a temáticas vinculadas a los derechos civiles de los afroamericanos. ¡Huye! era una crítica a los comportamientos racistas de la elite caucásica estadounidense, y con influencias del filme The Wicker Man. Us hablaba de los doppelgänger, aquellos dobles que supuestamente tenemos en otras partes del mundo. El argumento de dicha película también se sustentaba en la campaña Hand Across America de 1986, un sonado fracaso activista que buscaba mostrar a los americanos tomados de la mano como símbolo de la lucha contra la hambruna en el mundo. Esta idea apenas pudo juntar el dinero que se requería, a la vez que fue un símbolo de las contradicciones de los programas sociales del entonces Presidente Ronald Reagan. Es así que en Us, Peele habla de la hipocresía social y de contextos que no necesariamente logran sacar lo mejor de nosotros.

Y ahora nos enfrentamos, satisfactoriamente, a la experiencia de ¡Nope! El filme tiene su sustento en el cine de ciencia ficción, a la vez que es una referencia directa a aquel sentido de sorpresa y asombro que muy bien retrató Steven Spielberg en Encuentros Cercanos del Tercer Tipo. El filme sigue la historia de los hermanos Haywood, quienes junto a su padre han criado caballos para el ecosistema hollywoodense. Incluso, son parte del legado de las primeras imágenes capturadas en celuloide (una licencia creativa que hace referencia a “El Caballo en Movimiento” de Eadweard Muybridge).

¡Nope! profundiza en el impacto de lo extraordinario, pero también habla de lo primitivo, de la domesticación de lo desconocido o bien de lo indomable. Y quizá es ahí en donde está presente una crítica directa hacia Hollywood, en aquella necesidad de controlarlo todo haciendo de la esencia, de lo natural, algo banal, consumible e idiotizado por las masas. Peele con su película habla de los mitos de la televisión, de la veneración que se produce ante aquello que sale mal, pero que impresiona, independiente de la violencia y muerte.

Otra particularidad del filme es la capacidad de Peele para situar al espectador ante una sensación de incomodidad, la cual se divide entre lo raro y lo espeluznante. El escritor Mark Fisher en su libro “Lo Raro y lo Espeluznante” sitúa ambas sensaciones en el terreno de lo inquietante y lo terrorífico. ¡Nope! nos muestra un antagonista que nos perturba, y que incluso lo asimilamos como algo que no debiese existir. Es ahí lo raro que resultan sus imágenes. No se ajustan a nuestra naturaleza. A su vez, en pantalla apreciamos momentos realmente espeluznantes, revelándose ante nosotros un ente desconocido, y violento por esencia o, mejor dicho, por supervivencia.

Estoy seguro que con los años ¡Nope! se transformará en una obra de culto, un objeto fílmico a venerar dentro de los cánones de la ciencia ficción. Las sensaciones que transmite son alucinantes. Cuando estaba en el cine toda la gente se quedó literalmente en absoluto silencio. Creo que aquella reacción se debió a una conclusión aún más espeluznante. ¿será posible que exista algo así, en algún lugar recóndito del universo o quizá en nuestra propia realidad? ¡Nope! habla de las bestias que no se pueden domesticar, de un sentido de lo primitivo que nos antecede mucho antes de nuestra propia historia en el mundo.

Título original: ¡Nope! (¡Nop!) / Director: Jordan Peele / Intérpretes: Daniel Kaluuya, Keke Palmer, Michael Wincott, Brandon Perea, Steven Yeun, Wrenn Schmidt y Keith David.